lunes, 4 de mayo de 2015

El capital humano de Paolo Virzì (2013)



El capital humano : Cartel

Me pregunto: ¿Cada cierto tiempo hay que atropellar a un ciclista para explicar cómo somos? Pues seguramente sí, porque "the times they are changing always". Y las circunstancias .Y nosotros.

"El capital humano" es una película estructurada en un prólogo, tres capítulos basados en puntos de vista diferentes y una conclusión final que se desarrolla a modo de vidas cruzadas que se encuentran en nudos que podían ser plazas públicas de encuentros e intercambios de pareceres, momentos para empatizar y compartir, y que sin embargo no dejan de ser otra cosa que momentos desoladores en los que cada uno va a la suya.

Y aunque al final de la peli se nos explica el porqué del título, ha sido durante el transcurso de la proyección que el director ha ido desgranando lo intrincado y complejo del verdadero capital humano, otrora conocido como naturaleza humana, que por mucho que el dinero intente valorar, esta vez a través de una compañía de seguros, está muy lejos de poder hacerlo, como se ve al final en la sonrisa esperanzadora de los pobres amantes y la desoladora infelicidad en la que viven los pobres ricos. Todos pobres, por una u otra razón. Aunque con tesis.

Personajes muy bien definidos, casi caricaturescos, que despojados de actitudes secundarias se quedan en explicaciones casi monotemáticas de lo que viene a ser la intrincada naturaleza del rey de la creación. Un paseo por la sociedad que hemos montado y que cual corriente imparable de un río nos va acercando inapelablemente a un mar que nos absorberá para siempre o a una catarata que dejará lo de absorbernos en un deseo inalcanzable. En esta película, la ambición, la avaricia, la vanidad, la molicie y un poco de equilibrio mental dibujan el escenario en el que unos jóvenes intentan sacar la cabeza y coger algo de aire para poder seguir creciendo.
La idea del nudo narrativo es una estupenda idea que al fin y al cabo lleva al espectador a una sensación muchas veces sentida en la vida de “por aquí ya he pasado antes”. Buena metáfora.
Las interpretaciones se acomodan a lo que seguramente exigió el director. Un poco de histrionismo para el ambicioso y arribista. Seriedad y frialdad para el ejecutivo implacable. Blanda y meliflua la interpretación de la acomodada esposa. Gris y resentida la del artista fracasado. Equilibrada y sencilla la de la empelada pública. Y los jóvenes…. ¡Ay, los jóvenes de hoy, hombres del mañana! ¿Cómo van a ser otra cosa teniendo en cuenta los ejemplos?
Sólo me rechino la tesis final. Los ricos son ricos pero lo pasan muy mal y son infelices, camino de la vejez. Y los pobres son muy pobres pero se quieren. Y además son jóvenes. ¡Chúpate esa!
Por lo demás la peli me ha gustado mucho. Muy entretenida.

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