sábado, 1 de agosto de 2015

Eternal de Tarsem Singh (2015)



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Ahora mismo deben haber por todo el planeta laboratorios, posiblemente cientos, trabajando a “toda pastilla” con el objetivo de encontrar si no el elixir de la eterna juventud al menos algo que se le aproxime. Son laboratorios capitaneados, seguramente, por las mentes más capaces del momento y con una fuente inagotable de recursos económicos, no en vano serán hombres o mujeres, ya ancianos y multimillonarios, los más interesados en encontrar algo que  les alargue la vida un poquito más. Aunque llegue a acabarse el dinero y sólo se consigan unas horas más como pasaba en el chiste de Gila.
Este asunto de convertirse en inmortales o al menos de vivir unos años más, siempre ha rondado la mente humana. El hombre que a fuerza de repetirlo, al final se ha creído lo de que es algo especial en este mundo, se pregunta una y otra vez, sumido en su prepotencia y soberbia: Si soy tan guay, ¿Por qué me tengo que morir? En la misma Biblia, el magazine religioso por excelencia, aparecen personajes de más de setecientos años.
Pues este asunto en los últimos tiempos ha iniciado un ascenso en su clasificación dentro de lo que más hace soñar al hombre que no parará hasta que llegue al primer lugar. Por razones obvias. Vivimos una época en que los avances tecnológicos no sólo hacen creíble el poder alargar la vida si no que hay muchas posibilidades de que así suceda. Quizás esté sucediendo ahora mismo.  Porque suceda o no suceda, la mayoría de nosotros ni se enterará. También por razones obvias. Planeta no hay más que uno, por ahora, y es muy pequeñito y está muy lleno. Pero eso no quitara para que le demos a la imaginación y la fantasía. Así que prepárense que lo que hasta ahora hemos tenido que ver, oír y leer sobre el tema será una minucia con lo que nos espera.
La inmortalidad, o prolongación de la edad, más allá de lo que ahora es normal, junto con el proceso de concepción, ya saben placentas artificiales que reciben el ovulo fertilizado, y al cabo de un tiempo, no sé si serán nueve meses o nueve semanas y media, siempre hay científicos friquis, expelerán una criatura como ahora los artilugios del vending expulsan un bollicao, coparan nuestras mentes en los minutos de descanso que nos dé el móvil, supremo icono de nuestro tiempo con tantas posibilidades y tan mal aprovechado, en los años venideros. Mientras se hacen películas sobre el tema.
De ésta, titulada “Eternal”,  se puede decir que se ve sin esfuerzo, sin suspense, sin regocijo, sin nada. Es un thriller que no quiere ser otra cosa, con final buenista y feliz. Hemos pasado unos minutos distraídos y a casa.
Lo mejor del film, los minutos que Ben Kingsley se deja ver. Se lo come todo.Es como si Fernando Alonso apareciese en una carrera de carromatos populares o Pau Gasol en un partido de baloncesto en el que las canastas estuviesen a metro cincuenta del suelo...no sé si me explico. También el malo de la peli me gusto. Entre ambiguo y socarrón, cínico. Sin embargo creo que los de casting fallaron con el protagonsista. Sólo es un rostro de marine.
En fin, que un tema que da hasta para un libro de filosofía fue triturado y pasado por las películas del oeste y policiacas de nuestra vida y salió este trhiller. Tampoco se nota que quisieran hacer otra cosa. Lo que es de agradecer, Mejor quedar como poco ambicioso que como pretencioso. Ya saben, lo de querer y no poder, que en cine no es que pase más que en otras disciplinas pero se ve mucho más.

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